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Parròquia de Sant Ramon de Penyafort - Mont Sió
 

Raimundo de Peñafort

Raimundo de Peñafort es uno de los personajes más representativos del siglo XIII, calificado por el obispo Torras i Bages como el catalán más universal. Nació en el castillo de Peñafort, hoy en el término de Santa Margarida i els Monjos, cerca de Vilafranca del Penedès, hacia el año 1185 e inició sus estudios en la escuela catedralicia de Barcelona. Fue estudiante y profesor de la Universidad de Boloña, la más famosa de la época, y a su retorno probablemente fue, primero, canónigo de la catedral de Barcelona y pronto ingresó en la orden de Predicadores. Sucesivamente, colaboró con el cardenal de Sabina en su visita a la Península; capellán y confesor del papa Gregorio IX, por encargo del cual compiló las Decretales, ordenamiento de la Iglesia que rigió hasta el año 1918, cuando se promulgó el Código Canónico; general de la orden dominicana y consejero de Jaime I.

Instalado en el convento de Santa Catalina de Barcelona, donde pensaba descansar y dedicar su vida a la contemplación, fue constantemente llamado por los papas para ocuparse de asuntos extraordinariamente delicados y por el rey Conquistador en demanda de consejo y ayuda. Se preocupó siempre por la conversión de los judíos y los sarracenos y, por eso, impulsó la acción misionera y la fundación de escuelas para la enseñanza del árabe y del hebreo con esta finalidad. Se acreditó como hombre de consejo y de autoridad en cuestiones de moral, y a él acudieron señores, clérigos, autoridades y ciudadanos en general sin distinción de clase ni condición social. Su vida, repleta de actividades, se extinguió el día de la Epifanía, 6 de enero de 1275. A su entierro asistieron los reyes Jaime I el Conquistador y Alfonso X el Sabio, así como príncipes, nobles, clérigos y un gran número de ciudadanos que ya en vida le veneraban.

Desde su muerte, los juristas de Cataluña lo han considerado su Patrón y el Concilio de Tarragona, cuatro años después pedía la canonización, la cual, por las circunstancias de la historia no llegó hasta la sentencia del pontífice Clemente VIII de 29 de abril de 1601. Por eso durante el año 2001 un conjunto de actos celebrados en muchas poblaciones de Cataluña han conmemorado el IV centenario de la proclamación de su santidad. Pero, mucho antes, ya había recibido el homenaje de los artistas más destacados del Renacimento, como fra Angelico y Rafael, y más tarde la iconografía del santo jurista ha sido abundante por toda Europa, tal y como la Asociación tiene registrado en su Archivo.